Afterlives de las invocationes de Sancho IV (1)
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Aprovecho la publicación de un artículo en el próximo número de La corónica (incluiré el enlace aquí cuando esté disponible) para ofrecer en esta y en la siguiente entrada una sección final (a modo de coda) suprimida del artículo original por cuestiones de espacio. En dicho artículo analizo la producción de privilegios rodados en la cancillería de Sancho IV y cómo el rey establece nuevas directrices y altera su protocolo inicial para adoptar una invocatio trinitaria y mariana: En el nombre de Dios Padre e Fijo e Espíritu Santo, que son tres personas e un Dios, e a onra e a servicio de santa María, su madre, que nós tenemos por señora e por abogada en todos nuestros fechos.
Esta reorientación en la producción documental, aparentemente de poca importancia, arranca en 1284 y se extiende a las obras creadas por los escritorios regios a partir de 1292. Todos los tratados morales o de ficción auspiciados por el rey desde esa fecha se abren con invocaciones similares: los Castigos, el Lucidario, la traducción castellana del De ira de Séneca, la Gran estoria de Ultramar y, posiblemente, la Vida de Barlán e Josafá.
La presencia de estas invocaciones en los prólogos, según sostengo en el artículo, permite a Sancho utilizar esta sección de los libros, que habitualmente cumple la función de guía hermenéutica, para transmitir a sus lectores un marco doctrinal ortodoxo con el cual puedan regir su comportamiento terrenal. Al mismo tiempo, esta inclusión le sirve para justificar las acciones emprendidas durante la guerra civil de 1282-1284 contra su padre, Alfonso X, y defender la legitimidad de su rama segundogénita.
El texto concluye con una reflexión acerca de las implicaciones personales que la repetición de las invocationes tuvo para un rey famoso, precisamente, por destronar a su progenitor. Un En el nombre del Padre que oculta un En el nombre de mi Padre, quizá como secuela psicológica o como intento de expiar los pecados de un rey que debió actuar contra su padre para asegurar su futuro político. Esta coda comienza con la muerte de Sancho:
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Lo expuesto en este trabajo podría ser considerado una mera apostilla sobre un cambio en la producción documental y letrada en la corte de Sancho IV, una variación de poco interés para los no iniciados en el estudio de la cultura y la vida intelectual castellana de este periodo. Sin embargo, espero que sirva para abrir nuevas líneas de investigación que se proyecten más allá de los límites temporales impuestos por la temprana muerte del rey en 1295.
No es mi propósito debatir aquí la noción de molinismo acuñada por Fernando Gómez Redondo (Historia 856-63), que él mismo ha vuelto a examinar recientemente (Molinismo 21-70). Baste decir que este marco conceptual —con el que estoy en franco desacuerdo, aunque tenga muchos aciertos— es un territorio peligroso por el desplazamiento de toda la agencia y responsabilidad sobre el programa cultural de Sancho IV, desde su concepción, hacia la reina María de Molina y la clerecía toledana.
Esta afirmación, originada en la reformulación de un planteamiento de Orduna sobre la influencia del entorno toledano en la literatura del siglo XIV (60), tiene escaso respaldo documental. La realidad de los tratados apunta, como resalta Hugo Bizzarri, a que los letrados sanchíes se dividieron en distintos grupos de trabajo con posturas ideológicas y teológicas a menudo contradictorias (443-44), entre ellos, dominicos y minoritas, cuyas ideas no han sido suficientemente estudiadas.
La inusitada amplitud temporal que se atribuye al molinismo —desde 1284 hasta 1350— y el abuso del que ha sido objeto el concepto desde su formulación original también son cuestiones preocupantes (Cossío Olavide 278-79). Al margen de esto, mis aspiraciones con este trabajo son mucho más modestas: dar cuenta de un cambio estructural en la cancillería de Sancho IV. Este análisis podría servir para posteriores estudios sobre cómo las reorientaciones políticas y religiosas introducidas por el monarca influyeron profundamente en la producción letrada castellana hasta, al menos, 1335, incluso en aquella no vinculada estrictamente a su empresa cultural.
Obras citadas
Bizzarri, Hugo. "Reflexiones sobre la empresa cultural del rey don Sancho IV de Castilla." Anuario de estudios medievales, vol. 31, no. 1, 2001, pp. 429–49. https://doi.org/10.3989/aem.2001.v31.i1.287.
Cossío Olavide, Mario. Reseña de La materia de Troya en la Edad Media hispánica, por Francisco Pla Colomer y Santiago Vicente Llavata. Vox Romanica, vol. 81, 2022, pp. 277-80. http://doi.org/10.2357/VOX-2022-018.
Gómez Redondo, Fernando. El molinismo. Claves de un modelo cultural. U de Alcalá, 2024.
—. Historia de la prosa castellana medieval. Cátedra, 1998. Vol 1: La creación del discurso prosístico. El entramado cortesano.
Orduna, Germán. "La élite intelectual de la escuela catedralicia de Toledo y la literatura en la época de Sancho IV." La literatura en la época de Sancho IV, editado por José Manuel Lucía Megías y Carlos Alvar, U de Alcalá, 1996, pp. 53–62.
Imagen de miniatura: Detalle de privilegio rodado de Sancho IV.
Privilegio que confirma un privilegio dado por Alfonso X
reconociendo los privilegios de Toledo. Archivo Municipal
de Toledo/Archivo Secreto, cajón 10, legajo 3, número 9
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Aprovecho la publicación de un artículo en el próximo número de La corónica (incluiré el enlace aquí cuando esté disponible) para ofrecer en esta y en la siguiente entrada una sección final (a modo de coda) suprimida del artículo original por cuestiones de espacio. En dicho artículo analizo la producción de privilegios rodados...
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- https://lucidarios.hypotheses.org/?p=10195
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- https://lucidarios.hypotheses.org/10195
Dates
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-
2026-05-07T18:00:00
- Updated
-
2026-05-28T10:09:22